La Leyenda del Anillo del Rey que nos enseña que todo pasará

Cuando estamos en momentos de desesperación, soledad o malestar, tendemos a pensar que las cosas no van a cambiar, pero una buena forma de afrontar las dificultades de la vida es estar seguros de que “todo pasará”.

¿Cuántas veces nos ha dicho un amigo o alguien cercano al vernos sufrir, “Cálmate, todo pasará”? Aunque esto se parece más a esas frases hechas de la filosofía del baño, este pensamiento puede resultar una clave para abrir las puertas que están justo frente a nosotros.

Las puertas pueden estar representadas por un problema sentimental, una discusión con alguien, una dificultad económica, etc., cualquier situación que pueda quitarnos la tranquilidad emocional.

La leyenda del mensaje escondido en el anillo del rey puede ayudarnos a reflexionar con precisión sobre estas circunstancias.

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Leyenda del anillo del rey

Se dice que un rey una vez llamó a los hombres más sabios del reino y les preguntó: “¿Existe un mantra o sugerencia que pueda funcionar en cualquier situación, en cualquier circunstancia, en cualquier lugar y en cualquier momento? ¿Algo que pueda ayudarme cuando ninguno de ustedes esté cerca para darme un consejo? Dime, ¿existe tal mantra? “

Todos los sabios se sorprendieron por la pregunta del Rey. ¿Una respuesta a cada pregunta? ¿Algo que pueda funcionar en cualquier lugar, en cualquier situación, en cada alegría, en cada dolor, en cada derrota y en cada victoria?

Pensaron y pensaron tantas veces.

Hasta que después de una larga discusión, un anciano sugirió algo en lo que todos estuvieron de acuerdo. Em seguida, eles foram ao Rei e levaram o resultado escrito em papel, com a condição de que o rei não visse o conselho apenas por curiosidade, mas que o guardasse e o visse somente em momentos de extremo perigo, quando o rei estivesse sozinho e Sin salida.

El rey colocó el papel debajo de su anillo de diamantes. Pasó el tiempo y los vecinos atacaron el Reino. Fue un ataque sorpresa. El rey y su ejército lucharon con valentía, pero perdieron la batalla. El Rey tuvo que huir a caballo y adentrarse en la selva.

Pero de repente el rey se encontró al final de una encrucijada, bajo un acantilado donde saltar significaba morir.

Los enemigos que lo seguían se acercaban y el Rey estaba preocupado, parecía no haber salida. De repente vio el diamante brillando al sol y recordó el mensaje oculto, abrió el diamante y leyó el mensaje que decía: “Esto también pasará”.

El Rey leyó el mensaje varias veces. De repente algo cambió: ¡sí! ¡Esto tambien pasara! Hace unos días, estaba en mi reino, era el Rey más poderoso de todos. Y ahora el reino con todos sus placeres ha desaparecido y estoy aquí tratando de escapar de los enemigos. Y así como pasaron esos buenos días, incluso ese día de peligro pasará.

La calma volvió a su rostro. Se quedó donde estaba. El lugar estaba lleno de belleza natural y nunca había visto este lugar tan hermoso en su reino. La revelación del mensaje tuvo un gran efecto: el rey se relajó y se olvidó de sus enemigos.

Después de unos momentos, se dio cuenta de que el ruido de los caballos se había desvanecido. Se habían mudado a otro lugar, a las montañas cercanas.

El Rey fue muy valiente. Reorganizó su ejército y volvió a luchar. Derrotó al enemigo y recuperó su imperio.

Tras la victoria, el Rey fue recibido con gran esplendor. El reino entero estaba en la euforia de la victoria; lluvias de flores se derramaron sobre el Rey en señal de honor y reconocimiento. La gente cantaba y bailaba. Por un momento el Rey dijo:

“Soy uno de los reyes más grandes y valientes. No es fácil derrotarme “. Sintió una sensación de ego crecer en él. De repente, el diamante del anillo brilló al sol y recordó el mensaje. Lo abrió y volvió a leer: “Eso también pasará”. Él guardó silencio. Su rostro cambió por completo: de egoísta volvió a un estado de profunda humildad. Si esto también pasa, entonces este momento de victoria no fue tuyo, ni la derrota fue tuya. Era simplemente un espectador porque todo pasa.

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Somos testigos de todo esto. La vida va y viene. La felicidad va y viene. El sufrimiento va y viene.

¿Qué nos enseña esta leyenda?

Exactamente lo que dijimos al principio. A nadie le gustan los momentos de desesperación, pero son parte de nuestras vidas. Podemos afrontarlos con la sabiduría que nos enseña esta leyenda: ‘coraje, todo pasará’.