La belleza interior existe y realmente marca la diferencia

¡La verdadera belleza es la que viene de adentro! Suena un cliché, esos que estamos cansados ​​de escuchar, ¿no? El caso es que, no en vano, a lo largo de la vida humana, esta frase ya ha sido pronunciada, exaltada y repetida innumerables veces.

Reflexionemos sobre el significado de esta frase y la verdad detrás de su significado.

¿Qué tipo de belleza estás buscando?

Hoy en día, los medios de comunicación, modelos de moda y celebridades ensalzan la apariencia y la belleza externas. En esta búsqueda por cumplir con los requisitos de estas normas, se recurre a numerosas cirugías plásticas, el uso desenfrenado de cosméticos y diversos tipos de intervenciones químicas y artificiales.

Los métodos y recursos estéticos utilizados para lograr la belleza son a veces incluso agresivos y nocivos para la salud.

¡El hecho es que se le da mucha importancia a tener una imagen hermosa y no a SER la belleza que uno ES!

El culto a la belleza física ocurre, en ocasiones, de forma artificial y sin estar alineado con el bienestar interno.

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La belleza externa puede llamar la atención y, en un principio, dar buena impresión, pero si se olvida nuestro contenido interno, en detrimento del culto a la apariencia, tarde o temprano se hará visible.

El desequilibrio, por fijación o, incluso obsesión, con lo externo, superpondrá la imagen creada, para causar buena impresión y llamar la atención.

Este desajuste, entre cómo somos, internamente, y cómo nos vemos, externamente, se reflejará en nosotros, en la energía y vibración que emanamos.

Cuando no cuidamos nuestra energía y la forma en que vibramos, solo mirando hacia afuera, sucede lo contrario:

La belleza, meramente ilustrativa, da paso a la fealdad (desalineación con nuestra Alma), aunque haya buena apariencia.

la verdadera belleza

La verdadera belleza se basa en la seguridad interior, la felicidad y el bienestar, independientemente de la apariencia artificial.

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Seguir los estándares de belleza y modas, sentirse bella, es ilusorio, ya que estos cambian todo el tiempo.

Hay varios ejemplos que dan fe de ello:

Hace un tiempo, la moda era tener cejas finas, por lo que las mujeres se quitaban prácticamente todo el vello de las cejas y dejaban solo una pequeña línea.

Actualmente ocurre todo lo contrario, la moda son las cejas espesas y, ahora, las mujeres se hacen tatuajes en las cejas para engrosarlas.

Otro ejemplo es el uso de silicona en los senos, que hoy en día está desactualizado porque cada vez hay más evidencia de su daño a la salud, pero hace un tiempo era fiebre por tener senos grandes y muchas mujeres comenzaron a poner silicona en sus senos. pechos

Los “Sarados”

En cuanto al estándar de belleza masculina, hay hombres que quieren impresionar por ser fuertes y musculosos, como se suele decir popularmente, bombearse y con unos abdominales perfectos.

Resulta que, en ocasiones, este objetivo se logra de forma inmediata y artificial, a expensas de artificios y métodos que dañan la salud, como el uso de esteroides anabólicos.

El problema es no querer tener un cuerpo fuerte y musculoso. La forma en que intenta lograr esto es que crea desequilibrios y el efecto contrario a la verdadera belleza.

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Querer tener un cuerpo aparentemente bello, de forma artificial y dañina, y no de forma natural, con la práctica de actividades físicas y una alimentación saludable, puede tener el efecto contrario y, con el tiempo, enfermarte.

La hermosa apariencia da paso a una apariencia debilitada debido a los efectos de los esteroides anabólicos.

Hay personas que son consideradas feas, por no estar de acuerdo con lo que dictan los estándares de belleza y moda de nuestra sociedad actual, pero personas así, aún sin estar de acuerdo con los estándares actuales, pueden desbordar belleza cuando emanan Sea una Esencia de fuerza interior, seguridad, sabiduría y bienestar contigo.

Vejez y belleza

En los estándares dictados por los valores estéticos de nuestra sociedad, el envejecimiento se ve como un obstáculo para el culto a la imagen y la apariencia.

No faltan formas de combatir el envejecimiento y prolongar una apariencia juvenil.

Debido a la visión equivocada de asociar la vejez con la falta de belleza, hay personas que desesperadamente recurren a combatirla, utilizando para ello diversos recursos artificiales.

Para evitar a toda costa la transformación provocada por la vejez, existen intervenciones quirúrgicas y el uso, a través de diversos métodos, de sustancias químicas en el organismo.

El efecto de estos mecanismos es que, por mucho que queramos prevenir la acción del tiempo en nuestro cuerpo, al estirar la piel, las arrugas volverán a aparecer, ya que son parte de nuestro proceso existencial.

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Manejar bien este proceso es fundamental para mantener la verdadera juventud, ¡ya que el alma no envejece!

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Podemos promover la restauración, la regeneración del cuerpo, prolongando su juventud de forma natural, a través de una alimentación saludable, buenos hábitos y cuidados, no solo con nuestra parte externa, sino, principalmente, internamente.

¿Qué es la verdadera y auténtica belleza?

La naturalidad del SER.

Una forma positiva de ver la vida y los seres.

La actitud de respeto por todas las expresiones de la vida.

Lo que se cultiva beneficioso en nuestro mundo interior.

Nuestra apertura a lo nuevo es nuestra capacidad de atrevernos y dar.

Nuestro alineamiento con nuestra Alma.

Atención a lo que ponemos dentro y que puede contaminarlo, evitando negatividad, murmuraciones, resentimientos, chismes, etc.

El cuidado que le damos a nuestra salud física, emocional y mental.

Cuánto nos expandimos sobre lo esencial y lo que verdaderamente Somos.

La libertad de SER simplemente, que a veces no podemos expresar, porque estamos pegados a la materialidad y al materialismo.

La metáfora de la vela

El amor, metafóricamente, es la llama que da VIDA y belleza a la vela.

El cuerpo de la vela puede ser muy hermoso, pero sin la llama, la vela pierde su valor, propósito y propósito.

Nosotros también, sin alimentar nuestra llama.

¡Brillamos y somos hermosos en amar a nuestra verdadera naturaleza, a los demás seres ya la Vida!

Cómo se expresa la verdadera belleza

En la mirada que ve la vida con sencillez.

En la boca que habla al corazón.

En los oídos, cuyos oídos, escuchas la voz del Amor y la Sabiduría.

En las piernas que siguen el fluir de la Vida, con confianza.

En su cabello revuelto por el sabor de ser guiada por el viento de la Vida.

En el cuello que no se tensa por el miedo y la rigidez de los valores que impone el materialismo actual.

En la postura de quien se toma la vida a la ligera.

¡En las manos que crean, los inventos del Alma, para expresar el Amor que ES!

En el cuerpo físico que, como vehículo para la emanación de todos los cuerpos sutiles que son su extensión: vital, astral, mental, causal y espiritual (Alma y Espíritu), se expresa armoniosamente.

En la piel se siente, con sensibilidad y amor: el Sol, el aire, los toques de la Vida, en todos sus matices y la energía de cada SER.

En la nariz que huele el aroma del divino perfume, en cada expresión de la vida.

Sobre los hombros, que a pesar de las dificultades y sufrimientos de la existencia, no se doblan y cierran para seguir erguidos, siempre hacia adelante.

En el cofre que permanece abierto para recibir e irradiar el amor que habita en su interior.

La belleza trasciende nuestro cuerpo

Somos más que un cuerpo físico y nuestra verdadera belleza se expresa cuando nuestra llama enciende nuestro cuerpo, de manera auténtica, espontánea y natural.

Y ahora para ampliar un poco más toda esta reflexión, tenemos el vídeo:

¿Qué hay además de una imagen y cómo se ve?

¡Buen reflejo!