El cuento budista que nos enseña a superar el miedo, a volar y a ser felices

¿Cuántas veces pensamos que tenemos que cambiar algo en nuestra vida que no va bien, y lo postergamos, por miedo a lo nuevo? ¡Solo estamos teorizando, soñando y no poniendo en práctica los cambios!

¡No se limite a soñar! Para que nuestros sueños se hagan realidad, es necesario actuar. Estamos justificando nuestra autocomplacencia y miedo a cambiar con argumentos como: No puedo hacerlo ahora, déjalo para mañana, aún no es el momento, necesito más tiempo

El mañana nunca llega y siempre hay tiempo.

Estos argumentos reflejan nuestras inseguridades para lidiar con lo nuevo, por lo tanto, no abdicamos de nuestra zona de confort con nuestras manías, adicciones y necesidad de control.

Incluso estancados, aburridos y viviendo en una realidad insatisfactoria, tendemos a apegarnos a la igualdad porque tememos al cambio porque, La rutina nos da la ilusoria sensación de estabilidad..

Para ilustrar todos estos temas sigue un breve relato budista.

“El halcón que no quiso volar”

Un rey recibió dos halcones como regalo y se los dio al maestro de cetrería para que los adiestrara.

Después de unos meses, el instructor le dijo al rey que uno de los halcones estaba entrenado y listo, pero que no sabía qué le estaba pasando al otro halcón.

Desde que habían traído el otro halcón al palacio, no se había desprendido de la rama, ni siquiera para comer.

El rey llamó a curanderos y especialistas en aves, pero nadie pudo ayudar al pájaro a volar.

Después de eso, el rey emitió a sus súbditos un decreto oficial que proclamaba una recompensa para cualquiera que lograra ayudar al halcón a volar.

A la mañana siguiente, el rey vio al halcón volando en sus jardines.

“Tráeme al autor de este milagro”, ordenó.

Un simple campesino apareció ante el rey y el gobernante le preguntó:

– ¿Cómo lograste ayudar al halcón a volar? ¿Eres mago?

Y el campesino respondió:

-¡No fue difícil! Corté la rama donde estaba, y luego el pájaro no tuvo más remedio que despegar y se dio cuenta de que tenía alas y se fue volando.

¿Qué nos enseña este cuento?

Cada uno de nosotros, como el halcón, permanece inmóvil en la rama del condicionamiento social. Sin embargo, la existencia y la naturaleza no siguen el sistema de la sociedad y nos traen lo impredecible y lo inesperado. En estos momentos, el eventos fuera de nuestro control que nos impulsan a volar, enseñándonos que somos mucho más capaces de lo que imaginamos.

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